¿Quién dijo que
la acuarela era una horterada? Pues fui yo señores. Sin ánimo de ofender a
nadie, los cuadros realizados con esta técnica me llamaban más la atención
porque me parecía que les faltaba fuerza, porque los kioscos se llenaban con
entregas semanales para aprender paso a paso los secretos de la acuarela y por ese abuso de colores pasteles… en fin, que
no me acababa.