Los años 70 se
presentan como la década que da paso a un nuevo colectivo de artistas. Tras la
explosión feminista se empieza a hacer un hueco en el arte no sólo la mujer
blanca, europea y estadounidense y heterosexual. Comienza
un interés por la existencia de sociedades multiculturales y la diversidad
artística pues hasta el momento el feminismo norteamericano se había mostrado
muy poco sensible a los problemas raciales.
Entra en juego Shirin Neshat, artista iraní que
trabaja con medios audiovisuales que muestran la marginación que sufre la mujer
en su país de origen. Su obra tiene una gran carga emocional, busca los
prejuicios hacia la mujer y la sumisión de ésta.