Están muy de
moda últimamente las cuestiones de género y la crisis de identidad, sobre todo
a partir de los años 80 debido a la confusión que provoca el
entender a cada individuo según su cuerpo y el lugar que le toca ocupar en la
sociedad y gracias a nuevos pensadores como Foucault o J. Butler que intentan
deconstruir el concepto de género y sexo. Se empieza a pensar en el cuerpo como
una construcción social, un producto al que a lo largo de la historia se le han
conferido varios significados. Surge una nueva actitud que se enfrenta a estos
estereotipos fijados a las personas según su sexo comprendiendo así que muchas
diferencias entre los individuos no tienen origen biológico.