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miércoles, 21 de marzo de 2012

Shirin Neshat, entre lo exótico y lo marginal



         Los años 70 se presentan como la década que da paso a un nuevo colectivo de artistas. Tras la explosión feminista se empieza a hacer un hueco en el arte no sólo la mujer blanca, europea y estadounidense y heterosexual. Comienza un interés por la existencia de sociedades multiculturales y la diversidad artística pues hasta el momento el feminismo norteamericano se había mostrado muy poco sensible a los problemas raciales.
Entra en juego Shirin Neshat, artista iraní que trabaja con medios audiovisuales que muestran la marginación que sufre la mujer en su país de origen. Su obra tiene una gran carga emocional, busca los prejuicios hacia la mujer y la sumisión de ésta.
Neshat, que en la actualidad trabaja en Nueva York, no pudo volver hasta 1990 a su país, desde entonces intenta subvertir los tópicos sobre la mujer islámica y el control sobre la sociedad y la cultura.
Si hay un trabajo que caracteriza su obra son sus fotografías pertenecientes a las serie Mujeres de Allah (1994). Serie que realiza tras su regreso a su país de origen y que pretende mostrar la situación de la mujer, su rol en la sociedad, las contradicciones y juega con la ambigüedad, con la doble lectura que se puede dar a la imagen dependiendo de la cultura que la interprete. 


En su fotografía Silencio rebelde (1994) fusiona imágenes de sí misma con textos en árabe, textos que no son comprendidos por el público al que va dirigido y se convierten en un elemento estético. El significado de la imagen cambia por completo según la cultura que la observe, el público occidental no es capaz de leer los textos e identifica el chador negro con el que viste Neshat como un símbolo de opresión, en cambio, en la cultura árabe esta prenda abre las puertas a la mujer en la sociedad. En esta serie aparece ella sola o acompañada por otras mujeres que sólo muestran manos, rostro y pies, partes del cuerpo que según la ley islámica está permitido mostrar.
Esta artista iraní sigue su camino hacia el medio audiovisual, video instalación y cine. Women Without Men es su trabajo más ambicioso, su debut en la cinematografía. Se trata de un film que muestra la historia de cuatro mujeres durante los días del golpe de estado en Irán, 1953, vidas que se cruzan y que encuentran consuelo en el tradicional jardín islámico donde escapan de la realidad. Este trabajo fue premiado con el León de Plata a la Mejor Dirección en la Bienal de Venecia 2009. Pero antes de llegar a este largometraje Neshat ha realizado trabajos muy interesantes y de entre ellos quiero destacar Turbulent (1998) pues cuando lo vi me quedé literalmente con la boca abierta. Sí, es poco académico decirlo así pero posiblemente sea ese el objetivo de muchos artistas.
Turbulent es una videoinstalación de unos 9 minutos dividida en dos pantallas. A un lado un hombre cantando, mirando hacia la cámara, plano fijo, escuchado por su público que lo aplaude y lo valora. Al otro lado, una mujer toda cubierta, que da la espalda a la cámara, que canta frente a unas butacas vacías y cuya voz te envuelve y parece llevarte a un lugar místico, la cámara gira en torno a ella y muestra su pasión. En este trabajo vemos poesía, vemos cómo experimenta con los espacios culturales y sociales reservados a unos y a otros. Obras destacadas de esta artista son Rapture (1999), Passage (2001) y The Last Word (2003) video-instalaciones que permiten a la artista fusionar la historia de su país con el impacto cultural que a su vez despierta.
Grande es el interés que despierta su obra tanto por lo misterioso de la cultura iraní, por la atracción hacia lo oriental y por su exotismo pero a su vez por la muestra de la intransigencia y la marginación de este país hacia la mujer.

 
Turbulent, 1998, S. Neshat.

Mi obra es un constante diálogo entre la sociedad iraní, el islam y la condición femenina. Ser artista es ser consciente de ti misma, de tu realidad", Shirin Neshat.

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