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martes, 3 de abril de 2012

Damien Hirst y Homer Simpson

          Cuando estuve en la Tate Modern me llamó la atención que en abril iban a organizar una retrospectiva de la obra de Damien Hirst del 4 de abril al 9 de septiembre 2012, bien pues ya ha llegado. De momento creo que voy a quedarme con las ganas de verla pero aprovecho la ocasión para hablar de este artista. Todo el mundo lo hace así que yo no podía ser menos.
         La gente que pase por la Tate podrá conocer las obras de este artista inglés desde el comienzo de su carrera. Vamos, que se van a hinchar a ver lunares de colores, píldoras, mariposas y animales conservados en formol. En esta exposición se verá al famoso tiburón sumergido en formol The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living/ La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo (1991).
         Él es el mejor artista del momento, el mejor valorado, el más polémico, el artista más ambicioso y más influyente…al menos así se considera él mismo y muchos expertos en el tema. Por mi parte, cada vez que leo algo sobre este artista me viene a la mente el capítulo de los Simpson “Mamá y el arte de papá” (capítulo 19 de la 10ª temporada) en el que Homer Simpson  sin comerlo ni beberlo se convierte en un reconocido artista con obras que surgen de la casualidad, sin ningún fundamento pero que son elevadas a la categoría de arte según el criterio de especialistas sedientos de arte. 

Mamá y el arte de papá 10x19. Los Simpson

        Su carrera comienza en 1988 cuando él mismo organiza la exposición Freeze en un edificio vacío en Docklands reuniendo a 17 compañeros. Hirst presenta una serie de cajas pintadas con látex y aquí entra en escena el afamado coleccionista y mecenas de arte Charles Saatchi que alucina con su obra y se convierte en su mayor mecenas, financiando su obra.
         Hoy se ha convertido en uno de los artistas más valorados en las subastas y las galerías de arte contemporáneo, trabaja con ayudantes, de hecho una de sus famosas series Spot painting (lunares pintados sobre un fondo blanco) la realizan sus ayudantes, él se limita a elegir los colores y el lugar donde pintar los lunares. Lo mismo sucede con el resto de series como Spin paintings (es el resultado de tirar pintura sobre un liezo giratorio) o Pinturas de mariposa (collage a partir de alas desmenbradas de mariposas o de mariposas tropicales montadas sobre un lienzo pintado con pintalabios).
 No quiero quitar mérito a este artista para nada. Hirst siempre ha tenido muy claro lo que ha querido y lo ha conseguido, esto es de admirar. Se ha propuesto comercializar su obra, enriquecerse y crear una marca con su nombre. No hay que valorar su obra por su calidad estética sino por la polémica que este artista hace girar en torno a sus creaciones, por hacer del mal gusto algo caro, por el marketing del que se sirve para colarse en las casa de los más ricos y porque no se entiende su obra sin él y viceversa.

         “Convertirse en un nombre de marca es una parte importante de la vida. Es el mundo en que vivimos”  Damien Hirst. (El tiburón de 12 millones de dólares, Dom Thompson, p. 79).

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