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martes, 15 de enero de 2013

A propósito de Elizabeth Murray ¿y las retrospectivas de mujeres artistas?


       Hace poco me regalaron un catálogo que recoge la obra de la artista norteamericana Elizabeth Murray. Recuerdo que quien lo hizo me remarcó el hecho de que era una de las pocas artistas a las que el MoMA le había dedicado una restrospectiva. Elizabeth Murray, Cindy Sherman, Louise Bourgoise o Marina Abramovic son de las pocas afortunadas a las que se les ha reconocido su trayectoria en uno de los más importantes museos de arte contemporáneo a nivel mundial.

Do the dance, E. Murray, 2005



      Cuando te comentan algo así lo primero que piensas es…”ostras pues sí que tiene que ser buena” pero ¡qué pensamiento tan injusto para el resto de las mujeres! ¿Significa que sólo hay cuatro mujeres que hayan valido la pena en la historia del arte reciente y que merezcan tal reconocimiento? La respuesta obviamente es no, pero entonces, ¿por qué un museo como el MoMA sólo ha planteado estas retrospectivas? Es triste ver como aún queda tanto por hacer, que no se ha llegado a una igualdad después de más de cuarenta años de lucha feminista, postfeminista, cuestiones de género, teorías queer, llamadlo como queráis… Supongo que es cuestión de tiempo, pero no sólo eso, es cuestión también de no bajar la guardia.  Aún nos quedan muchas retrospectivas de artistas por disfrutar.
      Formas abstractas, orgánicas, colores vivos, todo muy meditado aunque parezca lo contrario, así es la obra de Elizabeth Murray. Sus composiciones están muy estudiadas, parecen hechas improvisadamente pero detrás hay mucho trabajo de bocetos y estudios previos. Lo mismo que el que se tira una hora arreglándose y peinándose para luego salir a la calle con cuatro greñas mal puestas que le quedan estupendamente “arreglaó pero informal”. Su obra también tiene cierto aire infantil y ha ido evolucionando de líneas más puras y geométricas durante los años 70 a las composiciones vivas, perfectamente equilibradas, que parecen estar en movimiento de los años 90 en adelante.

Dis Pair, E. Murray, 1989-90

      El trabajo de esta artista está lejos de la obra política y feminista que sus colegas reivindicaban en los años 70. Se hizo un hueco con sus pinturas abstractas llenas de formas y colores llamativos. Ella era artista no política así que, sin dejar de lado la lucha y los pensamientos de igualdad para las mujeres, ella luchaba por “crear algo visualmente hermoso y potente” (Elisabeth Murray). 








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